Cuando tenía tres años, se podría decir que era una niña misteriosa, pero a la vez era demasiado abierta. No tenía secretos. Mas cuando alguien me preguntaba si tenía secretos yo le respondía que los tenía a montones, por el simple hecho de parecer más misteriosa. Entonces, se podría decir que tengo secretos, ya que si soy misteriosa, los tengo.
Cuando tenía cinco años, durante seis meses pensé que era una bruja. Hacía magia. Mi madre me dijo que era muy buena en ello en ese momento me lo creí, ahora pienso que quizá es lo que le diría cualquier madre a su hija. Yo la adoraba, la magia. Mas cuando hice mi primer show -para exclusivamente mi familia- me puse tan nerviosa que todo me salió mal. Desde entonces, solo imaginé que era maga o bruja, pero nunca más llegué a practicarlo de manera "profesional".
Cuando tenía siete años, ya había leído 100 libros. Adoraba la lectura -y lo sigo haciendo-. Entonces, yo quería convertirme en escritora. Escribí tres libros, pero nadie quiso leerlos. Mas, incluso ahora, sigo escribiendo, sobretodo para mí misma.
Cuando tenía nueve años, adoraba la música. Quería ser cantante. Y cantaba muy bien ahora ya no tanto. Hice música durante 11 años, desde los 5. Y cuando quise ser cantante, mi profesor me dio más horas de clase que a los demás. Hacía unas 3 horas diarias, pero solamente una de ellas era de canto. No hice muchos conciertos, la verdad, dado a mi inesperado pánico escénico aparecido a la tardía edad de ocho años y medio. Pero para superarlo, me hicieron cantar durante seis años delante de niños más pequeños que yo, cosa que funcionó bastante bien. Ahora mismo puedo hablar en público sin mucha dificultad, aunque cantar me sigue costando muchísimo.
Cuando tenía once años, decidí que iba a crear algo exitoso, pero no sabía el qué. Intenté inventar algo útil, compuse mil y una canciones fueron unos meses en los que me creí productora musical y cantante, escribí más novelas y cuentos, tuve un par de intentos fallidos de recuperar mi "talento" en la magia e incluso me puse a dibujar cómics. Nada funcionó.
Cuando tenía trece años, empecé a cuestionarme mi futuro. Me hice preguntas sobre que llegaría a ser en la vida, y me agobié por no tener las ideas claras. Siempre había sabido que ser, que sería en un futuro, aunque esa opinión cambiase cada poco tiempo. Había pasado de profesora a querer trabajar en la NASA, pasando por malabarista de un circo. Pero a los trece, empecé a verlo todo muy negro. No había nada para mí, no quería ser nada que ya existiera. Quería una profesión en la que investigar y poder hacer algo útil, y poder viajar con cincuenta libros en mi maleta al mismo tiempo.
Cuando tenía quince años, mi vida se desmoronó. Dio un giro de 180º. Aquella niña con ambiciones desapareció. Bueno, de hecho no lo hizo, pero quería. Empecé a cuestionarme mi existencia entera, no quería vivir. Mi mente se transformó y se dividió. Apagué la mente racional y solo utilizaba la irracional, la parte mala de la irracional. Me escondí en una burbuja imposible de penetrar, una membrana impermeable imposible de travesar con la cordura que me lanzaban los demás. Nadie notó mi ausencia, ya que estaba físicamente allí. Pero no mentalmente. Nadie puede estar mentalmente en este mundo si solo utiliza la parte maligna de su mente irracional no todos la tienen. Lo bueno/malo de ese pensamiento, es que va disfrazado. En el exterior, nadie sabrá que lo tienes, nadie.
Tengo 16 años, y he aprendido a tener ambas partes de mi mente encendidas, la racional y la irracional aunque intento encerrar la parte maligna de esta última. He aprendido que, fusionando ambas mentes, puedo impresionar. He aprendido ha utilizar la necesaria en el momento adecuado, y esconder la presencia de la otra a las personas que no deben conocerla. He aprendido que nunca sabré quién soy, ni lo que querré ser, pero sí lo que me interesa en ese momento. Hoy en día, quiero descubrir como funciona el cerebro humano, investigarlo hasta saciar mis dos mentes de conocimiento. Y después, tal vez escriba un libro sobre ello. Creedme, puede parecer que tengáis las cosas muy claras, pero en algún momento de vuestra vida eso se borrará y llegarás a mis quince años. Y no, yo no soy de esas que quiere volver a los cinco años. Quiero seguir con mi vida, y si a los 22 me apetece volver a creerme una bruja, me lo creeré, y quizá me veáis por la televisión a las 3 de la madrugada haciendo magia, quién sabe. Pero ahora mismo solo quiero hacer lo que mi mente racional me pida, siempre y cuando la irracional esté a favor a la parte maligna nunca se le pregunta nada.
NIIA
Fascinante niia, espero que algún día pueda escribir tan bien como tú.
ResponderEliminarMuchísimas gracias!! :3
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